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Cómo ahorrar en el consumo eléctrico de los electrodomésticos

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Utilizar la electricidad con moderación y racionalidad es una obligación para con el medio ambiente, pero también es una ayuda para ahorrar el presupuesto familiar. Para alcanzar este segundo objetivo, no basta con elegir fuentes de energía alternativas, sino que es necesaria una verdadera educación contra todo tipo de residuos.

Para ahorrar dinero en sus facturas, muchos recomiendan no dejar nunca las luces encendidas en habitaciones vacías, utilizando electrodomésticos grandes como lavadoras, lavavajillas y secadoras, después de las 7 p.m. para aquellos que tienen una tarifa por dos horas, y otros dispositivos similares.

Pero, ¿realmente estas conductas indebidas elevan el coste de la energía, que tenemos que pagar en nuestras facturas? En realidad, el gran gasto se debe al consumo de grandes electrodomésticos, algunos de los cuales, como el frigorífico y el horno eléctrico, no pueden utilizarse sólo en el momento más barato.

Los datos revelan que en una casa típica, habitada por cuatro personas, sólo el 25% de la energía se consume para la producción de agua caliente y luz, mientras que el 75% restante es consumido por electrodomésticos, ahora indispensables en la vida cotidiana.

Para evitar este problema el primer paso es elegir siempre productos de bajo consumo, por lo tanto clasificados A, A+, A++ y A+++.

CONTENIDO

Clase de consumo de un aparato

La respuesta se encuentra en la Directiva europea n 75/92 y sus modificaciones posteriores. Con este fin, las autoridades exigieron a los fabricantes de electrodomésticos que pusieran una etiqueta que indicara el nivel de consumo de energía. La verdadera regulación en este sentido viene con la Directiva no. 30/2010, aplicada en Italia con el Decreto Legislativo no. 104 del 28 de junio de 2012, que derogó la 75/92.

El objetivo principal es informar y, en consecuencia, proteger a los consumidores sobre el uso real de la energía por cada electrodoméstico adquirido. De este modo, la elección puede orientarse hacia artículos definidos como de bajo consumo, por lo tanto más eficientes incluso desde el punto de vista del ahorro económico. De hecho, los datos estadísticos confirman que en Europa se venden más aparatos de gama alta, a partir de A.

En lo que respecta a los productores, esta estricta legislación les obliga a mejorar constantemente el rendimiento energético de sus productos. De hecho, en diez años hemos pasado de los aparatos de clase D a los de clase A.

El consumo de cada aparato se indica mediante una escala de siete niveles, nombrados por las letras del alfabeto, de la A a la G, y en colores de verde oscuro a rojo respectivamente. La letra A indica la clase de energía más eficiente, es decir, la definida como de bajo consumo, mientras que la letra G indica la menos eficiente, es decir, de alto consumo.

En 2010 también se añadieron tres nuevas clases de energía, A+, A++ y A+++, para indicar un consumo aún menor que el de la clase A sola. Y la energía requerida por estos nuevos dispositivos se reduce considerablemente. Por ejemplo, un frigorífico de clase A++ consume aproximadamente un 50% menos que un frigorífico de clase A.

Para obtener esta clasificación se utilizarán los valores de la IEE, es decir, el Índice de Eficiencia Energética, expresado en porcentaje, calculado haciendo una relación entre el consumo anual de un aparato electrodoméstico determinado y el de un modelo similar tomado como referencia.

Hornos eléctricos de medio volumen

  • A < 80 kWh
  • B 80 – 100 kWh
  • C 100 – 120 kWh
  • D 120 – 140 kWh
  • E 140 – 160 kWh
  • F 160 – 180 kWh
  • G > 180 kWh

Secadora, lavadora, lavadora-secadora

  • A < 247 kWh
  • B 247 – 299 kWh
  • C 299 – 351 kWh
  • D 351 – 403 kWh
  • E 403 – 455 kWh
  • F 455 – 507 kWh
  • G > 507 kWh

Acondicionadores de aire y acondicionadores

  • A++ 321 kWh
  • AA < 734 – 890 kWh
  • A < 890 kWh
  • B 891 – 950 kWh
  • C 950 – 1018 kWh
  • D 1018 – 1096 kWh
  • E 1096 – 1188 kWh
  • F 1188 – 1295 kWh
  • G > 1295 kWh

Congeladores y refrigeradores

  • A+++ <188 kWh
  • A++ 188 – 263 kWh
  • A+ 263 – 344 kWh
  • A < 300 kWh
  • B 300 – 400 kWh
  • C 400 – 560 kWh
  • D 563 – 625 kWh
  • E 625 – 688 kWh
  • F 688 – 781 kWh
  • G > 781 kWh

Etiqueta energética para electrodomésticos

En primer lugar, para ser conforme, la etiqueta de los aparatos debe contener el nombre de la marca y del fabricante, así como una clara identificación del modelo.

Además, también se mencionan otros elementos que pueden tener una influencia significativa en la elección del producto.

Ejemplos de ello son el consumo anual de electricidad, medido en KW, y el ruido producido, expresado en decibelios.

También deben enumerarse las principales características técnicas, por ejemplo, la capacidad en litros de un frigorífico, el consumo anual de agua de lavadoras y lavavajillas, etc., dependiendo del tipo de aparato considerado.

Aprender a leer correctamente estas etiquetas hace que sea extremadamente fácil y seguro comprar cualquier aparato que necesite energía para funcionar.

La obligación de colocar tal marcado se refiere, de hecho, a cualquier artículo que consuma energía y a cualquier producto relacionado con el consumo de energía.

Así no sólo frigoríficos, lavadoras y grandes electrodomésticos, sino también TV, reproductores de rayos azules, secador de pelo, cortadora de césped e incluso ventanas, conectadas directamente a la calefacción de la casa.

Haciendo unos cálculos sencillos, se puede deducir la cantidad de ahorro económico que se puede obtener utilizando productos de alta calidad.

¿Cuánto dinero se ahorra?

Suponiendo que la energía para una casa cuesta unos 17 céntimos por Kwh, un frigorífico clase A++ gasta unos 30 euros al año.

Un modelo de clase B, por otro lado, costará unos 65 euros al año, mientras que un modelo de clase D costará unos 100 euros.

Una visión general similar se puede dar sobre el consumo de lavadoras.

Los modelos de bajo consumo de la gama A gastan unos 40 euros al año, mientras que la antigua gama E casi duplica la cifra, alcanzando los 72 euros al año.

Alrededor de 50 euros de ahorro también en la comparación entre un aire acondicionado de clase AA y uno de clase D, que cuesta 117 euros para el primero frente a 175 euros para el segundo.

Gracias a la información de la etiqueta, es fácil estimar el coste de la energía en la que se incurrirá durante el año.

Sin embargo, para que el cálculo sea lo más preciso posible, es necesario considerar una diferencia que no supere el 15% entre el consumo declarado y el real.

Esta divergencia fue detectada por una prueba europea llamada Progetto Atlete, creada con el objetivo de comprobar la veracidad de las declaraciones de los fabricantes.

Las pruebas realizadas en unos ochenta modelos diferentes, cada uno de ellos producido por marcas diferentes, generalmente europeas y asiáticas, mostraron que el 80% de ellos se ajustaban a la descripción indicada.

Del 20% restante, se han rebajado algunos modelos.

Algunos productos requieren desnatado adicional para realizar una compra inteligente.

Tomando un ejemplo práctico en la elección de un frigorífico combinado, es decir, con un congelador adjunto, es preferible comprar un tipo marcado como subtropical o tropical.

Esto certifica su correcto funcionamiento incluso a temperaturas de hasta 43 grados centígrados.

También es importante el descongelamiento automático, que ahorra mucha energía, y la capacidad del congelador para alcanzar -18 grados centígrados.

 

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